Antecedentes

Los países de Centro América, que en conjunto abarcan un área de 769,000 km2, a pesar de ocupar sólo 0.5% del área de la tierra a nivel global, albergan el 7% de las especies terrestres del planeta, incluyendo 210 mamíferos endémicos y 24,000 plantas. Además de ser un puente natural utilizado por cientos de especies de aves migratorias, Centro América es uno de los puntos más importantes para la conservación de la diversidad de todas las formas de vida que existen en la Tierra.

La región ha tomado ya algunas acciones para conservar su notable biodiversidad, incluyendo el establecimiento de aproximadamente 600 áreas protegidas terrestres y más de 100 áreas protegidas marinas, por lo que se puede concluir que, hasta la fecha, cerca del 12% del territorio de la región se encuentra bajo alguna forma de protección para su conservación. La cooperación regional ha ayudado a crear programas innovadores, como el Corredor Biológico Mesoamericano (CBM) que permite la unión de áreas protegidas en toda la región, por medio de plantaciones, sistemas agroforestales y reservas privadas, que son amigables con la biodiversidad.

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De cualquier manera, los altos niveles de crecimiento demográfico y bajos niveles de ingresos de la población centroamericana, han incrementado las presiones humanas sobre los recursos naturales de la región y su biodiversidad, creando un vínculo negativo entre la conservación y el desarrollo.
 


Por otro lado, cerca del 95% de las empresas regionales son Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MIPYME), y generan 44% del empleo y 34% de la producción total de la región. Muchas de estas MIPYME tienen su base de operaciones en el área rural, dependiendo principalmente de insumos de recursos naturales y de actividades que las llevan a la conversión de tierras de vocación forestal, con la subsiguiente contaminación y degradación de los suelos, contribuyendo por ello a la pérdida de la biodiversidad.


Las MIPYME centroamericanas tienen actividades en cultivo de cacao y café, crianza extensiva de ganado, extracción de madera, cultivo de camarones y acuicultura, cultivos de hortalizas con alto grado de uso de insumos y producción de caña de azúcar, agricultura de tumba y roza y turismo (de hecho cerca del 80% del turismo mundial lo efectúan las MIPYME).

Debido a su importancia y su impacto en la economía y en la biodiversidad de la región, las MIPYME han sido identificadas por el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), como el grupo objetivo para promover la conservación de los bosques y ecosistemas montañosos, costeros y marinos, por medio del cambio en sus prácticas productivas y de servicios, animándolas a efectuar actividades más sostenibles como negocios bancables y amigables con la biodiversidad.